miércoles, 25 de marzo de 2009

"Individualidad" Zygmut Bauman

Si la posmodernidad ha sido eficaz resaltando algo, ése algo ha sido al individuo.
El individuo ahora se vale por sí mismo: lo que le pasa, lo que le deja de pasar, lo que le sale bien y lo que le sale mal; todo es responsabilidad suya, y no tiene a nadie más a quién culpar más que a sí mismo.
El individuo nunca se ha encontrado más solo. Y a la vez, nunca ha estado más rodeado de otros individuos que sienten lo mismo que él.

De cierta manera, Bauman propone que lo que él domina “capitalismo Light”, nos ha frivolizado la vida. Nos vemos como seres alienados los unos de los otros, que a la vez están en contacto constante con otros individuos igual de solitarios. Además, la cantidad de responsabilidad que se le impone al individuo le causa angustia: si no está sano, si no tiene el cuerpo que quiere, si el trabajo no obtiene los resultados que se buscaban, no hay nadie más a quién culpar. Y la manera de manejar con esa soledad y con la angustia que eso nos provoca, es el deseo.

Ya no se busca tanto llegar a un fin en específico. Cuando se tenía en mente el fin que se buscaba obtener, lo importante a discernir eran los medios que se iban a utilizar para obtenerlo.
Ahora, sin embargo, el medio pasa a segundo plano. Lo que se busca son los fines. Porque hay varios. Y ninguno es suficiente. Vivimos tan bombardeados de diferentes alternativas y opciones, de gente diciéndonos qué debemos comprar (a la vez que no nos lo ordenan, sino lo ruegan), que al alcanzar un fin, una meta, la euforia que esto causa es sólo temporal. Siempre vamos a querer otra cosa más, otra cosa mejor.
“Se trata más bien de considerar y decidir, ante los riesgos conocidos o supuestos, cuál e los muchos fines ‘al alcance’ resulta prioritario, dados los medios disponibles y tomando en cuenta sus magras posibilidades de utilidad duradera” (pag. 67).

Este nuevo modelo que se nos presenta en la posmodernidad – el capitalismo liviano – nos exorciza de los líderes de antaño que nos decían qué teníamos que hacer, qué estaba bien y qué estaba mal, y cómo comportarnos. Al vernos desposeídos de éstos, entonces, volteamos hacia figuras a las cuales admiramos para que nos digan cómo nos debemos comportar. Se vuelven en nuestro ejemplo a seguir. Por lo general son figuras públicas, como las celebridades, en las cuales posamos la mirada: aspiramos ser como ellos. Y se nos dice que han llegado a donde están porque han trabajado por ello. Si ellos pueden, ¿por qué uno no?
Sin embargo, son figuras inalcanzables. Lejanas. Es ahí cuando entran en escena los talk shows y la reality television. Las personas que aparecen en los talk shows no son personas inalcanzables, a las cuales admiramos y como las cuales queremos ser. Ya somos como ellas. Nos podemos identificar con ellas, y con sus problemas, pues sus problemas también son como los nuestros. Es entonces que vemos que la esfera de lo privado y la esfera de lo público se empiezan a mezclar: lo que antes eran temas intocables públicamente empiezan a perder su pudor. “Lo que está ocurriendo actualmente no es tan sólo una nueva renegociación de la móvil frontera entre lo privado y lo público. Parece estar en juego una redefinición de la esfera pública como plataforma donde se ponen en escena los dramas privados” (pag 75).
Esto, sumado a la idea que se nos vende de que cualquiera puede lograr lo que se busque, mas no somos lo suficientemente buenos para lograrlo. El deseo, como otro factor efímero, que nos tiene siempre queriendo más, nos deja siempre con un sentimiento de insatisfacción.
Al final, el deseo es lo que lleva siempre a tratar de llenar ese hoyo por medio del consumo. “El arquetipo de la carrera que corre cada miembro de la sociedad de consumidores (en una sociedad de consumo todo es a elección, salvo la compulsión a elegir, la compulsión que se convierte en adicción y que por lo tanto deja de percibirse como compulsión) es la actividad de comprar” (pag 79).

domingo, 1 de marzo de 2009

Nacimiento del concepto cultura

Concepto de Cultura

Empieza con Darwin.
El interés antropológico es completamente práctico: conocer usos y costumbres para poder administrarnos/los mejor.

Con la antropología es cuando primero nace el concepto de cultura.

Paidea
Viene del griego. Cultura.
Habla de la educación cívica. Fortalecer el civismo. ES la semilla de la idea de cultura.

Los griegos no reconocían, sin embargo, la influencia de otras culturas.

Los romanos
Aceptan la grandeza de otras culturas, especialmente de la griega.

Cicerón
Habla de la Cultura Animi que se refiere al alma, y al espíritu
Decía que para cultivar al espíritu hay que leer a lo sclásicos.
El concepto de cultivo está relacionado con la educación (paidea).
La consecuencia de esto es la segregación: ya que se genera una elite culta.
De ahí nace la praxis cultural : Actuar de una manera: Genera más segregación.

Por lo tanto nace:

Cultura Vitae
No sólo se cultiva al ser humano, sino al mundo: modificar la naturaleza
Cultivar la naturaleza es dominarla.

La forma en que se autorregula un pueblo es "la vida cultural".
Esta forma de autorregularse genera peculiaridades, que los distingue de otros lugares.

Edad Media
Se deja de usar la palabra cultura para entregarse completamente a la religión: había que ser espiritual.
Había muy poco acceso a lo escrito.

Renacimiento
Renace la cultura como concepto.
Se vuelve a cultivar lo terrenal.

La cultura nos "defiende" de las cosas.
Se crean nuevos dogmas: humanismo
Se busca una cultura universal.

En general, los hombres transforman su entorno.
Al transformar el entorno se transforma a sí mismo.
el hombre se da cuenta de que es libre para perfeccionarse.

Autoculturización del hombre
Es un asunto social.
A partir de aquí, el proceso cultural no se separa de la sociedad.

El ingreso colectivo en el Estado de la cultura es la Ilustración

Se crean nuevas formas y normas:
para que la civilización sobreviva
Refinamiento de las costumbres
La cultura se realiza en las instituciones
Equilibrio racional entre mente y cuerpo: progreso histórico.

Concepto-meta: la cultura es un fin. La realización del a cultura.
SE empiezan a debatir los pasos necesario para llegar ahí.

El Lenguaje

Nietzche decía que las palabras son metáforas de la realidad. Son una representación del estado de las cosas.

Se comienza a filosofar cuando la moral del hombre se resquebraja, o no funcionan sus mitos. Cuando las teorías y los hábitos ya no funcionan.

El conjunto de las ideas abstractas: se contiene a sí mismo.

Lenguaje. El lenguaje es todo lo que vemos.
No es ver las cosas, es nombrar las cosas.
Las cosas adquieren existencia cuando las nombramos.

Hablar una lengua es como si incorporáramos una nueva teoría en nuestra cabeza.
Frases hechas como bloques semánticos adquieren significados distintos según la lengua en la que se diga:
Time is money no es lo mismo, ni se refiere a lo mismo que El tiempo es oro.
Por eso, al traducir de una lengua a otra se pierde parte del significado original, por muy apegados que hayamos intentado mantenernos.

“Muchas veces más que hablar la lengua, la lengua habla por nosotros”.
“Creamos para nosotros representaciones de estados de cosas” :

Creamos para nosotros palabras para ciertas realidades.